Lo siento papá, pero me hago un tattoo

Todo sabéis de lo que os hablo y mi padre también – Hola Papá! 🙂

¿Qué me diría mi papá? “Estás loca, pero es tu piel y tu vida
¿Qué me diría mi mamá?  “NO te lo hagas. Tu misma
“Un tatto es para toda la vida…bla, bla,bla”
¿Qué les digo yo?

¡Ya lo sé y  lo quiero!
Quiero mirar el tatto y recordar todo lo que ha significado para mi este viaje de 7 meses. Me ha aportado tanto que no quiero olvidar todo lo que he aprendido. Ahora, miro a mi alrededor y lo veo desde muchas más perspectivas, todo es más fácil,  los problemas tienen distintas y más soluciones. Conozco distintas formas de vivir, de compartir y de querer: vivir con poco, compartir con desconocidos, querer a los que están lejos. Podría escribirlo en mi diario, es verdad, e ir mirándolo y leyéndolo cada día, sin embargo no cumpliría su función: recordarlo cada segundo para vivir cada segundo como quiero.

Así que, papá, mamá y a todos lo que me miráis con caras raras cuando os lo digo “Lo quiero conmigo y lo quiero para siempre” 🙂

pippi

Hoy he ido a visitar al tatuador, Lolo, para conocerle y pedirle hora. Os recuerdo que estoy en Byron Bay y aquí cada experiencia es única y distinta.

Tal y como habíamos quedado, he llegado a las 11 de la mañana a su casa alejada del centro de la town.  Las puertas y ventanas de la casa, como en la mayoría, abiertas y, ya desde el exterior, se olía el buen rollito. Al enterarse que había llegado, Lolo ha venido a buscarme gritando mi nombre y me ha recibido con un beso en la mejilla y un fuerte abrazo, típico australiano. Lolo es medio francés medio italiano pero lleva viviendo en Australia 15 años.

Me ha guiado hasta su habitación-estudio mientras me presentaba a cada persona que nos cruzábamos. Cada cual más personaje, sin embargo, todos me han saludado con más besos y más abrazos. Su ‘templo’, como Lolo dice, está adornado con un estilo que oscila entre hippy y étnico, con muchas piezas y objetos de distintos países y culturas. Muy bonito y muy especial.

Nos hemos sentado, hemos hablado de nosotros y hemos visto una ráfaja de fotografías de sus tatuajes, la cual ha sido suficiente para reafirmar lo que ya me temía: quiero uno y quiero que me lo haga él.

En la cara de Lolo ha aparecido una sonrisilla picarona y me ha advetido que trabaja de una forma especial: el día D, el día que me tatue, le iré contando todo lo que quiero que aparezca en el tatto, mi historia y mi experiencia en Australia, y a la vez él lo irá dibujando sobre mi piel. Cuando acabe, si me gusta, me lo tatuará. Me encanta la idea: cada línea y cada punto tendrá un significado. No son simples lineas, es arte!

El día 26 a las 11:30am, un día antes de mi vuelo hacia España, me tatuo.

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2 comentarios en “Lo siento papá, pero me hago un tattoo

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